Hace unos días tuvimos la ocasión de enmarcar esta lámina. Nos llamó la atención su simplicidad y más aún su contenido: Prada, Marfa y 1837 MI.  Estas tres palabras y nada más es lo que podemos ver en una lámina que marca tendencia con un diseño sencillo y en el que se lee el logo de una marca de lujo, una distancia en millas y un enigmático término que nos lleva irremediablemente a buscar en internet. Así supimos que estaba plenamente de moda y que detrás había una curiosa historia que ahora os vamos a contar.

La web que publicita el turismo de Marfa reza así, “Difícil de llegar, más difícil de explicar, pero cuando estás, lo entiendes.”. Este misterioso preludio parece exagerado para un lugar habitado por algo menos de 2000 personas, situado al oeste de Texas, en medio del desierto y aparentemente sin mucho atractivo.

Un paisaje desértico, un pueblo pequeño y ¿una tienda de Prada?.  Vaya, parece que algo no encaja. Espera, espera, que la tienda de Prada es una no tienda, en la que no se puede entrar, que sólo está ahí, en medio del desierto. Esto también merece una explicación, ¿no?

En 2005 dos artistas escandinavos, Elmgreen y Dragset, con cierta fama en la realización de instalaciones, colocaron esta estructura en las afueras de Marfa. Perseguían realizar una crítica al consumismo y las marcas de lujo aunque no está claro si consiguieron este efecto o el contrario a la vista de la fama que ha tomado a través de series como Gossip Girl en la que se muestra la vida privilegiada de la clase alta neoyorquina.

En cualquier caso, los artistas sí consiguieron desde el momento inicial, la colaboración  de  Miuccia Prada, muy involucrada en el mecenazgo artístico e interesada por la idea, que cedió el uso de la marca y los bolsos y zapatos de la colección de otoño de ese mismo año que se pueden ver en su interior. Esos objetos permanecen en el escaparate desde hace 15 años.

Así, cualquiera que atraviese el desierto por la ruta 67 puede acercarse a contemplar esta obra de arte moderno en  las afueras de Marfa. Un pueblo fundado en 1880 como apeadero para surtir de agua al ferrocarril y que fue bautizado así por la esposa de uno de los directivos de la empresa ferroviaria , ya que es el nombre un personaje del libro que leía en esos momentos,  Los Hermanos Karamazov. Marfa pese a su tamaño y aislada localización disfruta de una intensa vida cultural con museos, festivales de música y un local de Prada  al que nunca ha entrado ningún cliente porque más que buscar el consumismo, nació con la vocación de criticarlo.

A pesar de que las autoridades han querido en un par de ocasiones derruir la instalación apelando a que hace publicidad y la ley lo impide en ese lugar, distintas movilizaciones han conseguido mantenerlo en pie. ¿será así por mucho tiempo?