En algunas ocasiones la enmarcación nos permite conservar un elemento original y, al mismo tiempo, recuperarlo para la decoración de nuestras paredes.

Acercamos a este blog un claro ejemplo: queríamos colocar este azulejo antiguo en un entorno moderno, así que no nos servía ni un marco, ni un estilo de enmarcación tradicional.

Decidimos seguir la misma gama cromática en todo nuestro trabajo. Para ello decoramos el fondo, sobre el que colocamos el azulejo, simulando la trama de una tela en tonos negros, grises y blancos: de este modo conseguimos un acabado neutro, suave y sin un colorido fuerte.  La moldura elegida tenía un perfil moderno y adecuado para salvar la altura del propio azulejo, así que la decoramos en hoja de plata con fondo negro.

El conjunto quedó perfecto para integrar  un objeto antiguo en un espacio moderno.P1040786